BLOGGER TEMPLATES - TWITTER BACKGROUNDS »

miércoles, 27 de enero de 2010

"Dulce Melodía" - Piloto

¿Qué pensaba? ¿Si recuerdo algo de lo sucedido?

Tal vez otra persona hubiera contestado afirmativamente a las preguntas, pero no yo.

No era capaz de recordar nada de mi pasado ni como llegué a donde estoy ahora.

Solo retuve en mi memoria el sufrimiento, como me retorcía de dolor, pero todo era oscuro…carente de significado. No sé cuánto tiempo estuve así, bajo la oscura noche eterna, pero en cuanto el dolor cesó y vi una cálida luz de luna, decidí seguirla. Fue en aquel momento cuando me di cuenta en donde me encontraba en realidad. Era una prisión, dura, fría, silenciosa. No quería saber que hacía ahí, solo sabía que tenía que escapar. La garganta me ardía y tenía una repentina energía excesiva recorriendo por todo mi cuerpo. No, no era adrenalina. Era algo diferente, más fuerte, era…poder. Sí, era poder y quería rehuir de mí.

Me dirigí apresurada hacia la ventana que tenía al lado, un pequeño agujero lleno de barrotes, y casi por instinto, intenté forjarla. Para mi sorpresa esta cedió enseguida y, aprovechando mi menudo cuerpo, me escabullí por ella.

Sentí placer, el aire recorriendo mi enmarañada cabellera, pero… no sentía aquel mismo entrar y salir de mis pulmones. Abrí repentinamente mis ojos como platos. ¿Qué me sucedía? ¿Por qué no respiraba? ¿Acaso no lo necesitaba? ¿Y esa fuerza sobrenatural que poseía? No recordaba poseerla… ¿Estaba muerta?

Tenía muchas preguntas, pero como les aclaré anteriormente, ninguna tenía respuesta, al menos no en aquel momento.

Posteriormente, todas aquellas dudas, desaparecieron en cuanto sentí aquel olor. Un olor que empalagaba, era dulce como la miel y olía a flores, más precisamente, a margaritas y cerezos.

¡Oh dios, era irresistible! Mi garganta ardía más que nunca. Lo necesitaba...tenía sed y sentía que aquella dulzura la calmaría. Mi mente se tornó en blanco, mis piernas cedieron a su poder y corrí en su busca.

Aquel aroma parecía una onda musical pegadiza y yo, danzaba a su compás. Me tenía completamente atrapada, no había salido de una cárcel que entraba a una nueva. No podía pensar en otra cosa que no fuera aquel olor pero, fue entonces, cuando seguido de aquel son, aparecieron latidos, lentos y moderados. No, mentira, agitados y completamente deliciosos.

Ya nada importaba, necesitaba esa melodía, ese aroma que entraba en mis fosas nasales para no retirarse ¡¡LO NECESITABA!!

Hasta que, arrastrada por la música, caí en la cuenta. Todo se desmoronó a mí alrededor al ver ese par de ojos asustados. Ese par de ojos humanos perplejos. Era un guardia que se encontraba merodeando el lugar, pero en vez de avisar mi escape se quedó hechizado, paralizado.

No sabía qué hacer, su olor era demasiado apetecible y tenía taaaanta hambre.

Tal vez estaba loca pero en ese momento casi no resistía la tentación de arrojarme sobre aquel pobre e indefenso ser. ¿Por qué “casi”? pues cuando iba a abalanzarme sobre mi presa, por mi mente se entrecruzaron varias imágenes y una escena bien nítida. Estaba teniendo una visión, una característica bien propia de mí. Desde niña decía yo que tenía un don, el de ver el futuro; hecho que me condujo precisamente al loquero. Sí, ya lo sé, justo en ese momento. Era algo completamente extraño, yo quería deshacerla, alejarme pero no podía. Era muy fuerte, muy real. No tuve opción más que rendirme y dejarme llevar…

[i]La visión de un gran vestíbulo cubrió mi mente. Dentro de él, cinco personas ocupaban la habitación. Dos Mujeres y tres caballeros. Estaban acumulados sobre un largo sillón bordó y al parecer, todos parecían tensos y, algunos, denotaban pánico. Podía alcanzar a escuchar el susurro de lo que decían aunque solo fue una mínima parte.

[…]

- Edward, ¿Qué has dicho que escuchaste? – su voz era fina pero determinante, su portador un hombre rubio, alto y bien parecido.
Quien contestó a continuación, tenía un aspecto despampanante pero una tez cruda, poblada de preocupación. Supuse que aquel debía ser Edward.

- Ya te he dicho que no lo he oído Carlisle, lo he leído. Son dos, uno parece preocupado pero su compañera….parece entusiasmada...

- ¿Entusiasmada? – la voz de una dama interrumpió la conversación. Era hermosa, la mujer más bella que de seguro podía existir sobre la faz de la tierra. Su mirada era escéptica, al parecer dudaba en las palabras de Edward.

- Sí, Rose…al menos eso mostraba su mente. Pero lo que me preocupa es que nos conocen.

- ¿Nos Conocen? – saltó otro, un fortachón esta vez. Nuevamente bien parecido, todos los presentes lo eran. – ¿Cómo puede conocernos? Que yo recuerde no hemos tenido contacto con uno de los nuestros desde…

- Añares, lo sé – Contestó el rubio, Carlisle – Pero eso no parece ser el hecho principal aquí ¿No, Edward? ¿En qué sentido quisisteis decir “nos conocen”?

- Simplemente que nos conocen, no lo he podido dejar más explícito. Conocen cada uno de nuestros nombres, nuestra historia, nuestro estilo de vida. La mujer no paraba de recitar cosas en su mente como: “el líder es Carlisle; el morocho es Emmett; el que lee mentes es Edward…” y el otro…su acompañante, parecía emocionado por conocer “la dieta vegetariana” de los Cullen.

- ¿Cómo han podido sacar tal información, cariño? – interrumpió la dama que restaba por dar acotación alguna dirigiéndose a Carlisle. Era bella al igual que la otra pero, a diferencia de Rose, no era rubia sino que de su cabeza caía una pesada cabellera acaramelada. Parecía débil pero su rostro demostraba valentía, cariño y seriedad. – ¿No crees que serán enviados de los Vulturis, verdad?

- Lo dudo, dulzura. No según pinta Edward.

- Es verdad Esme, no lo son. Parecen bastante ingenuos y desprotegidos. Los Vulturis ya habrían lanzado una barrera cubriendo sus mentes. Esto se debe a una fuerza distinta. A menos que exista la posibilidad que quieran ser oídos a través de…

- ¿Es que acaso no pueden ser viajeros curiosos y pacíficos?- interrumpió nuevamente el fortachón.

- Emmett, cariño – acotó Rose con dulzura pero con un poco de desdén en su tono – es muy extraño que dos vampiros viajeros que “pasean” por casualidad en nuestras tierras sepan toda nuestra historia. Algo traman….

Pero luego mi visión se interrumpió al descubrir lo que más me temía. ¿Habían dicho “Vampiros”?

Mi mente golpeó fuerte sobre la realidad y nuevamente sentí aquel olor aplastante pero no, no podía hacerle caso. No podía mirarlo a los ojos, no a aquel hombre, menos al enterarme que yo podría llegar a ser un monstruo si la visón sobre aquella familia era cierta. Y menos podía hacerlo, si yo era una de los “viajeros misteriosos” ya no había otra explicación para mi reciente comportamiento.

Luché por liberarme de aquella presión y, para mi maravilla, mis piernas echaron a andar otra vez a toda prisa.

Anduve por un largo trecho, tenía ganas de llorar pero estaba seca como las dunas de un desierto. Estaba tan exhorta en mi misma que no me daba cuenta de lo rápido que andaba, más rápido que una gacela o, mejor, un puma.

Cuando en mi panorama percibí una pequeña laguna, aminoré mi marcha y me detuve frente a ella.

Me temía lo peor, pero debía ser valiente, más ahora que mi destino parecía marcado. ¿Qué más podía esperar? No me hubiera sorprendido si de mi hubieran aparecido alas y de repente me hubiera convertido en murciélago.

Pero al verme reflejada bajo la negrura de la noche, cambió la perspectiva de mi vida para siempre…..ya nada sería igual.

0 comentarios: